Skip to main content

El IPC sube al 2,3% en Andalucía en febrero y sigue sin reflejar la carestía real que sufren las familias trabajadoras

Andalucía: la inflación repunta y aprieta más a las familias

El Índice de Precios de Consumo (IPC) se ha situado en Andalucía en el 2,3% interanual en febrero, dos décimas más que en enero, encadenando un nuevo repunte de la inflación en la comunidad. En términos mensuales, los precios subieron un 0,5% y acumulan ya un aumento del 0,1% en lo que va de año. Desde USO Andalucía recordamos que este dato no recoge la verdadera pérdida de poder adquisitivo que arrastran los hogares tras años de subidas de precios muy por encima de los salarios.

Los precios que más suben: hostelería, alcohol y tabaco, cuidados y alimentación

El mayor encarecimiento interanual en Andalucía se da en restaurantes y servicios de alojamiento, con un 5% más que en febrero de 2025, lo que tensiona aún más el gasto básico en hostelería y turismo en una comunidad fuertemente dependiente de este sector. También aumentan con fuerza las bebidas alcohólicas y el tabaco, un 4,7%, así como el cuidado personal, la protección social y otros bienes y servicios diversos, que se encarecen un 3,5%.

Especial preocupación nos genera que los alimentos y bebidas no alcohólicas vuelven a subir, esta vez un 3,1% interanual en Andalucía, lo que mantiene la cesta de la compra en niveles inasumibles para muchas familias trabajadoras. Frente a estos incrementos, solo información y comunicaciones presentan un ligero descenso de precios del -0,3%, que no compensa el impacto del resto de capítulos sobre la economía doméstica.

Andalucía en el contexto estatal: misma tasa, mayores dificultades

La tasa del 2,3% en Andalucía se sitúa en línea con la media estatal, que también registra un IPC general del 2,3% en febrero. Sin embargo, la realidad del mercado laboral andaluz, con mayor temporalidad, salarios más bajos y una alta dependencia de sectores estacionales, hace que este mismo dato tenga un impacto mucho más duro en las economías de las familias trabajadoras andaluzas que en otras comunidades.

Mientras Madrid, Comunitat Valenciana o Extremadura reflejan tasas algo superiores, las comunidades con datos más bajos rondan el 2%, lo que evidencia que la inflación se mantiene instalada en todo el territorio y no da tregua al bolsillo de la clase trabajadora. Para USO Andalucía, que el dato se estabilice en torno al 2% no significa que se haya recuperado nada: las subidas acumuladas en alimentación, vivienda, suministros y servicios básicos siguen sin revertirse y los salarios no han acompañado ese incremento de precios con la misma intensidad.

Un IPC que no mide la angustia económica de los hogares andaluces

El IPC andaluz de febrero no refleja la realidad de quienes llegan a final de mes recortando en alimentación, ocio, cuidados o vivienda para poder hacer frente a unos precios que no dejan de subir. El índice mide la evolución media de una cesta de consumo, pero no recoge la acumulación de años de pérdida salarial, la precariedad, la temporalidad ni el sobrecoste que soportan las personas con menos ingresos.

En Andalucía, donde una parte importante de la población vive con salarios muy próximos al SMI o en sectores con fuerte estacionalidad, un 2,3% de inflación sobre una base ya encarecida supone seguir perdiendo capacidad de compra mes a mes. Además, el peso de partidas como restauración, alojamiento turístico o determinados servicios en la economía regional hace que el aumento de precios en estos capítulos repercuta directamente tanto en el consumo de las familias como en la calidad del empleo que se genera.

Exigencias de USO Andalucía: salarios, control de precios y refuerzo de servicios públicos

Desde USO Andalucía reclamamos:

  • Subidas salariales reales y generalizadas, especialmente en los convenios más atrasados, que permitan recuperar poder adquisitivo perdido y no solo acompañar el IPC.

  • Una revisión profunda de las políticas de precios en sectores básicos como alimentación, hostelería y servicios esenciales, evitando abusos y márgenes excesivos que se esconden tras una inflación “moderada” en apariencia.

  • El refuerzo de los servicios públicos y de las prestaciones sociales, para amortiguar el impacto de la carestía sobre los hogares más vulnerables y sobre quienes encadenan contratos temporales o jornadas parciales.

El dato de febrero en Andalucía confirma que la inflación no se ha ido: simplemente se ha instalado en un nivel que sigue siendo incompatible con una vida digna para muchas personas trabajadoras si los salarios, las pensiones y las prestaciones no se revalorizan de manera suficiente. USO Andalucía seguirá denunciando esta brecha entre los indicadores oficiales y la realidad de la calle, y continuará impulsando la organización y la negociación colectiva como herramientas imprescindibles para frenar la pérdida de poder adquisitivo

Comparte esta noticia: